domingo 18 octubre 2026
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Una startup de cinco meses pide permiso para poner 100.000 data centers en órbita: la carrera espacial por la IA se acelera

Orbital, una empresa fundada apenas en enero de 2026, presentó ante la FCC un plan para desplegar hasta 100.000 satélites de procesamiento de datos en órbita baja terrestre, con el objetivo de generar 10 gigavatios de capacidad computacional desde el espacio para alimentar la inteligencia artificial. El proyecto se suma a propuestas similares de SpaceX, Blue Origin, Starcloud y Google, en una competencia por llevar la infraestructura de IA al espacio antes de que los límites energéticos terrestres frenen su crecimiento.

La demanda de energía y espacio físico que exige la infraestructura de inteligencia artificial está empujando a la industria tecnológica hacia una solución que hace pocos años habría parecido ciencia ficción: subir los data centers al espacio. Y el sector no para de sumar actores.

Orbital, una startup con sede en Los Ángeles fundada hace apenas cinco meses, presentó el 24 de junio ante la Comisión Federal de Comunicaciones de EE.UU. (FCC) sus planes para desplegar hasta 100.000 satélites de procesamiento de datos en órbita baja terrestre, con el objetivo de aportar 10 gigavatios de capacidad computacional desde el espacio para satisfacer la creciente demanda de inteligencia artificial.

La empresa emergió del anonimato a principios de junio con 5 millones de dólares en financiamiento pre-semilla, y planea realizar una misión de demostración el año próximo. Su fundador y CEO, Euwyn Poon, proviene del mundo de la movilidad eléctrica: creó Spin, una empresa de scooters eléctricos que Ford adquirió en 2018.

Qué es un data center orbital y por qué el espacio

Un data center orbital es, en esencia, un satélite equipado con chips de procesamiento, paneles solares para generar energía y radiadores para disipar el calor, que realiza en órbita las mismas funciones de cómputo que un centro de datos en tierra. La ventaja fundamental es el acceso ilimitado a energía solar sin las restricciones de terreno, red eléctrica ni agua de refrigeración que enfrentan los data centers terrestres.

La presión sobre la infraestructura terrestre es severa: el gasto en data centers en EE.UU. creció casi un 70% entre mayo de 2023 y mayo de 2024, y el consumo energético de estos centros podría duplicarse o triplicarse para 2028, representando hasta el 12% del consumo eléctrico total del país. Comunidades de Virginia, Texas, Frankfurt y Londres ya están rechazando la instalación de nuevos campus hiperscalados por su impacto en el consumo de energía, agua y suelo.

Las especificaciones técnicas de Orbital

Los planes presentados ante la FCC incluyen el despliegue de satélites de clase 100 kilovatios en órbita baja terrestre, a altitudes de entre 500 y 850 kilómetros, con paneles solares y radiadores que abarcarían alrededor de 100 metros de extensión y una masa en seco de entre 1,5 y 2,5 toneladas métricas.

El desafío de refrigeración en el espacio es uno de los principales obstáculos técnicos del sector. En tierra, los data centers disipan el calor mediante aire y líquido refrigerante que transfieren la energía térmica a la atmósfera. En el vacío del espacio no hay atmósfera: la única forma de expulsar calor es mediante radiación térmica, lo que requiere grandes superficies de radiadores. Algunos científicos han calculado que expulsar adecuadamente el calor de un solo data center orbital usando este método podría requerir más de 200.000 metros cuadrados de radiadores.

El CEO Poon reconoció que la misión de demostración prevista para 2027 será una versión muy reducida del concepto final, equivalente a aproximadamente una centésima parte de lo que se busca alcanzar con un solo satélite operativo. Sin embargo, indicó que Orbital-1, su primer satélite construido específicamente para este propósito, previsto para 2028, intentará acercarse lo más posible a las especificaciones de los satélites operativos de clase 100 kilovatios.

Un mercado que se llena de jugadores

Orbital no está sola en esta carrera. SpaceX presentó ante la FCC planes para desplegar hasta un millón de satélites de data centers orbitales, aunque el expediente carece de detalles sobre masa o hardware específico. Blue Origin, de Jeff Bezos, solicitó permiso para lanzar más de 50.000 satélites bajo el nombre de «Project Sunrise», describiendo el proyecto como una red diseñada para trasladar el cómputo intensivo en energía y agua fuera de los data centers terrestres. Starcloud -que cuenta con Nvidia entre sus inversores y ya lanzó su primer satélite con una GPU a bordo en noviembre de 2025- planea una constelación de 88.000 satélites. Google, por su parte, realiza experimentos conjuntos con Planet en procesamiento computacional orbital con una demostración prevista para 2027.

Poon señaló que el mercado de data centers orbitales sigue siendo relativamente escaso, pero que ahora es el momento de coordinar cómo coexistirán estos grandes sistemas. La observación apunta a un problema estructural real: a diferencia del mercado de conectividad satelital, donde los estándares de interferencia y coordinación llevan décadas desarrollándose, el espacio regulatorio para contelaciones de cómputo orbital es prácticamente inexistente. No existe aún una categoría de licenciamiento específica para data centers espaciales, los requerimientos de revisión ambiental para megaconstelaciones a esta escala no están definidos, y la coordinación internacional a través de la UIT agrega una capa adicional de complejidad para constelaciones con cobertura global.

El desafío central: el costo de lanzamiento

La complejidad mayor del proyecto no está en los chips ni en los paneles solares, sino en el lanzamiento. Orbital, al igual que Starcloud y otros actores del sector, espera que el cohete Starship de SpaceX esté operativo en los próximos años para poder llevar sus masivas constelaciones a órbita a costos viables. Las proyecciones de rentabilidad del sector asumen que el costo de lanzamiento de Starship caiga por debajo de los 100 dólares por kilogramo, frente a los aproximadamente 2.700 dólares por kilogramo que cuesta hoy un Falcon 9. Si ese umbral no se alcanza, la economía de los data centers orbitales no cierra.

Las implicancias para América Latina

En un mercado de lanzamiento altamente concentrado donde actores verticalmente integrados como SpaceX monopolizan tanto el acceso al espacio como los servicios satelitales, el desarrollo exitoso de data centers orbitales podría forzar a los competidores tecnológicos a depender de la misma empresa para su infraestructura computacional fuera del planeta.

Para América Latina, donde la brecha de conectividad y la dependencia de infraestructura tecnológica externa ya son desafíos estructurales, la consolidación de esta nueva industria en manos de un puñado de actores estadounidenses y chinos plantea preguntas urgentes sobre soberanía digital que todavía no tienen respuesta en las agendas políticas de la región.