SpaceX realizó con éxito el undécimo vuelo de prueba de su cohete Starship, que despegó este lunes desde las instalaciones de Starbase, en Texas, a las 18:23 hora local (23:23 GMT). La misión, destinada a evaluar la próxima generación del propulsor Super Heavy, marcó un nuevo avance en el ambicioso programa de vuelos reutilizables de la compañía dirigida por Elon Musk.
La nave surcó el cielo desde el extremo sur de Texas. El propulsor se desprendió y realizó una entrada controlada en el Golfo de México, según lo previsto.
Durante el vuelo, la etapa superior del Starship desplegó ocho satélites simuladores de Starlink, que siguieron una trayectoria controlada antes de desintegrarse al reingresar en la atmósfera. En el espacio, el vehículo volvió a encender uno de sus motores para iniciar un reingreso controlado, ensayando la maniobra de inclinación que empleará en futuras misiones de regreso a tierra.
Este fue el último lanzamiento desde la configuración actual de la Plataforma 1. Se cumplieron todos los objetivos principales de la prueba de vuelo, lo que proporcionó datos valiosos mientras se prepara la próxima generación de Starship y Super Heavy.
Esta es la segunda vez que SpaceX logra un hito similar con la Versión 2, modelo que falló en pleno vuelo en tres misiones en 2025.
SpaceX confía en que estas pruebas aceleren el desarrollo de un sistema completamente reutilizable, clave para el contrato que mantiene con la NASA en las misiones Artemis, para llevar de nuevo astronautas a la superficie de la Luna a finales de esta década, y también para sus planes de colonización de Marte.





