jueves 15 octubre 2026
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SpaceX debuta en bolsa el 12 de junio: la empresa espacial más valiosa de la historia llega al Nasdaq valorada en 1,77 billones de dólares

La compañía de Elon Musk fijó el precio de su acción en 135 dólares y aspira a recaudar 75.000 millones de dólares en la mayor oferta pública de venta de la historia, superando a Saudi Aramco. El negocio real es Starlink, con más de 10 millones de suscriptores y rentabilidad probada. El talón de Aquiles: la inteligencia artificial genera pérdidas millonarias y la valoración exige que todo salga perfecto al menos hasta 2028.

El 12 de junio de 2026 podría ser una fecha bisagra en la historia de la industria espacial global. SpaceX inició esta semana el roadshow -la gira de presentación ante inversores institucionales previa a su debut bursátil- coordinada por un consorcio de 21 entidades financieras liderado por Morgan Stanley, BofA, Citi, JPMorgan y Goldman Sachs, con el precio de 135 dólares por acción confirmado para su estreno en el Nasdaq de Nueva York con el símbolo SPCX.

Es la primera vez en 24 años de historia que la compañía abre sus estados financieros al escrutinio público, y los números revelan una empresa de geometría variable: extraordinaria en su capacidad tecnológica, robusta en su negocio satelital, pero con pérdidas consolidadas y una valoración que requiere un futuro sin sobresaltos.

El tamaño del debut

La estrategia de la firma espacial es vender 555,56 millones de acciones a 135 dólares, de forma que recaudaría 75.000 millones de dólares, lo que superaría de lejos la mayor OPV de la historia hasta el momento, la de Saudi Aramco en 2019, que captó casi 25.000 millones de dólares.

Una OPV u Oferta Pública de Venta (en inglés, IPO) es el mecanismo por el cual una empresa privada pone a la venta una porción de sus acciones en el mercado bursátil por primera vez, obteniendo financiamiento a cambio de ceder parte de su propiedad a accionistas externos.

Estos números dan como resultado una valoración total del grupo SpaceX de 1,77 billones de dólares, lo que la convertiría en la sexta empresa más grande del S&P 500, solo por detrás de Nvidia, Apple, Alphabet, Microsoft y Amazon, superando a firmas como Meta y Tesla.

El control sigue en manos de Musk

La estructura accionaria garantiza que el fundador no pierda las riendas del negocio. Habrá dos tipos de acciones: las de clase B, con 10 derechos de voto por acción -de las que Musk conservará el 92%- y las de clase A, las que saldrán a cotización con un derecho de voto por acción, de las que Musk mantendrá el 12%. En conjunto, el empresario controlará el 82% de los derechos de voto. Es el mismo esquema de «acciones de doble clase» que utilizan Google, Meta y otras grandes tecnológicas para mantener el control estratégico incluso cotizando en bolsa.

El grupo cotizado incluirá el servicio de internet vía satélite Starlink, el segmento espacial Starship, la firma de inteligencia artificial de Musk xAI y X Holdings, que agrupa la red social X, antes conocida como Twitter.

El motor que funciona: Starlink

El servicio de internet satelital aporta aproximadamente el 80% de la facturación proyectada para 2026. SpaceX estima este año unos ingresos de 24.000 millones de dólares, de los cuales Starlink generará entre 15.900 y 18.700 millones de dólares, consolidándose como el motor financiero del grupo. Con más de 10,4 millones de suscriptores activos, es el único activo de SpaceX que genera caja operativa consistente.

En el ejercicio completo de 2025, Starlink tuvo un volumen de negocio de 11.387 millones de dólares, creciendo un 50% en relación a 2024, con un beneficio operativo de 4.423 millones de dólares.

Para América Latina, donde Starlink opera en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y varios países más, estos números no son abstractos: reflejan directamente la sostenibilidad de un servicio que hoy provee conectividad a comunidades rurales, zonas sin fibra óptica e infraestructuras críticas en toda la región.

El segmento espacial: inversión sin retorno aún

Starship ingresó 4.086 millones de dólares en 2025, pero cerró el año con 657 millones de dólares de pérdidas operativas como consecuencia de los 3.000 millones de dólares destinados a esa división espacial. Sin embargo, sus métricas operativas son impresionantes: los lanzamientos acumulan 7.400 toneladas métricas de carga útil neta en órbita con una tasa de éxito superior al 99%.

El talón de Aquiles: la inteligencia artificial

El negocio que representa la mayor parte de los números rojos es el de inteligencia artificial, que generó 3.201 millones de dólares de ingresos en 2025, pero presentó pérdidas de 6.355 millones de dólares. Es el mayor riesgo para el futuro en el parqué de SpaceX.

Las cuentas del grupo

La corporación acumuló en el primer trimestre de 2026 pérdidas netas de 4.276 millones de dólares, a pesar de ingresos de 4.694 millones de dólares. Al cierre del trimestre tiene 15.852 millones de dólares en caja y 29.132 millones de dólares de deuda.

En el ejercicio completo de 2025, el grupo facturó 18.674 millones de dólares -un crecimiento del 33% respecto a 2024- pero terminó en números rojos con pérdidas netas de 4.937 millones de dólares.

La pregunta clave: ¿está cara?

La tensión entre el valor operativo probado y las expectativas de crecimiento futuro es el corazón del debate. La valoración de 1,77 billones de dólares implica cotizar a 80 veces sus ingresos de 2025, un múltiplo superior al de Nvidia en el pico de euforia por la IA, que implica que los centros de datos orbitales se conviertan en un negocio operativo antes de 2028.

A eso se suma que SpaceX no pagará dividendos «en un futuro próximo» y retendrá todos sus fondos para reinvertir en sus proyectos. Para el inversor latinoamericano que eventualmente acceda a estas acciones a través de plataformas de inversión internacionales, el panorama es claro: se trata de una apuesta de largo plazo sobre la economía orbital del siglo XXI, no sobre rentabilidades inmediatas.