Se trata del proyecto SOLiS, que integrará terminales láser en el futuro satélite Hellas Sat 5. Con velocidades de hasta 1 Terabit por segundo, la iniciativa busca blindar la conectividad europea frente a posibles sabotajes en cables submarinos y saturación del espectro radioeléctrico.
En un movimiento estratégico que redefine el tablero de la infraestructura espacial europea, Francia, Grecia y Chipre han formalizado una alianza para el desarrollo de sistemas de comunicaciones ópticas satelitales (lasercom) de última generación. El acuerdo, rubricado en el marco de la conferencia Battlefield Redefined 2026, apunta a integrar tecnología de punta en el satélite geoestacionario Hellas Sat 5, marcando un hito en la transición de las radiofrecuencias tradicionales hacia los enlaces por luz.
La iniciativa no solo es una apuesta por la innovación técnica, sino una respuesta directa a la creciente vulnerabilidad de las redes terrestres y submarinas. En un contexto global de tensiones geopolíticas, la capacidad de transmitir datos de forma segura y casi instantánea —con rendimientos proyectados cercanos a 1 Terabit por segundo (Tbps)— se ha vuelto un activo crítico para la defensa y la resiliencia estatal.
El salto al láser: ¿Por qué ahora?
A diferencia de las comunicaciones por radiofrecuencia (RF), que enfrentan una creciente congestión del espectro y son susceptibles de sufrir interferencias o «jamming», las comunicaciones ópticas utilizan haces de láser infrarrojo. Esto permite un ancho de banda significativamente mayor y una seguridad superior, ya que el haz de luz es extremadamente estrecho, lo que dificulta su interceptación por terceros.
El proyecto, denominado SOLiS, cuenta con la participación de gigantes de la industria como Thales Alenia Space y Safran, bajo la supervisión de la agencia espacial francesa (CNES). Thales Alenia Space será la encargada de suministrar la carga útil óptica (el «cerebro» láser) que viajará a bordo del Hellas Sat 5, mientras que Safran desarrollará una estación terrena piloto en Chipre (CyOGS).
Una red terrestre y espacial integrada
El ecosistema no termina en el espacio. El sistema está diseñado para una interoperabilidad total. La estación chipriota se comunicará con la estación FROGS del CNES, ubicada en la Costa Azul francesa, y se prevé que también se conecte con el segmento terreno del Observatorio Nacional de Atenas.
«Estamos ante el nacimiento de una red de ‘autopistas ópticas’ que conectarán la órbita geoestacionaria con estaciones terrestres distribuidas estratégicamente», señalaron fuentes del sector durante la firma. Esta distribución no es casual: al contar con múltiples estaciones en diferentes puntos geográficos (Francia, Grecia y Chipre), se mitiga el principal enemigo de las comunicaciones láser: la cobertura nubosa, permitiendo conmutar el enlace hacia donde el cielo esté despejado.
Impacto en la región y la soberanía tecnológica
Para Grecia y Chipre, la consolidación de la familia Hellas Sat —cuyo quinto integrante operará en la posición de 39° Este— representa un salto de calidad en su capacidad de brindar servicios gubernamentales y comerciales de alta seguridad. Para Francia, líder indiscutido en tecnología espacial europea, es una oportunidad de estandarizar su tecnología HydRON y asegurar que Europa no dependa de constelaciones privadas de baja órbita para sus comunicaciones críticas.
Con el Hellas Sat 5 en el horizonte, la región del Mediterráneo oriental se posiciona como un nodo tecnológico clave. El desarrollo de estas terminales de 1 Tbps no solo servirá para la defensa, sino que sentará las bases para la futura internet satelital de alta capacidad, capaz de respaldar a las redes 5G y 6G terrestres en caso de fallas masivas.
En definitiva, la alianza entre París, Atenas y Nicosia deja un mensaje claro: el futuro de la conectividad soberana se escribe con luz, y el espacio es el campo de batalla donde se librará esa carrera por la autonomía digital.





