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Segunda caminata espacial en ocho días: la NASA y la ESA restauran las comunicaciones de alta velocidad de la Estación Espacial Internacional

Los astronautas Anil Menon y Sophie Adenot completaron el martes 25 de agosto una salida extravehicular de seis horas y media para instalar una antena de reemplazo en la ISS, finalizando una tarea que había quedado incompleta la semana anterior por pernos y conectores atascados. Los controladores en Houston ya confirmaron buena transmisión de energía y datos. Adenot se convirtió en la primera mujer francesa en realizar dos caminatas espaciales.

La Estación Espacial Internacional (ISS) recuperó ayer su redundancia de comunicaciones de alta velocidad gracias a una segunda caminata espacial completada en ocho días. Los astronautas Anil Menon, de la NASA, y Sophie Adenot, de la Agencia Espacial Europea (ESA), concluyeron su salida extravehicular este martes 25 de agosto, logrando instalar y conectar una antena de reemplazo que permite la transmisión de datos entre la ISS y el Centro de Control de Misión en Houston.

La caminata espacial, designada como la EVA-98 de EE.UU. y la número 283 en la historia de la estación, comenzó a las 14:35 hora de Madrid. Menon, en su tercera caminata espacial, actuó como el miembro de la tripulación 1 con el traje de rayas rojas, mientras que Adenot, realizando su segunda salida, fue la miembro 2 con un traje sin marcas. La pareja pasó aproximadamente seis horas y media trabajando en el exterior de la estación para completar la instalación de la antena Space-to-Ground.

Por qué fue necesaria una segunda salida

Esta misión fue la continuación de una caminata anterior realizada el 18 de agosto, durante la cual Menon y Adenot lograron retirar la antena SGANT-2 defectuosa que había estado causando problemas desde noviembre de 2025. Sin embargo, se encontraron con pernos y conectores atascados que retrasaron su trabajo, impidiéndoles instalar la antena de repuesto dentro del tiempo planificado de 6 horas y 23 minutos.

El problema ilustra uno de los desafíos más subestimados del trabajo extravehicular: el envejecimiento del hardware en el entorno espacial. La ISS opera desde el año 2000 y muchos de sus componentes externos llevan años expuestos al vacío, la radiación ultravioleta, los ciclos térmicos extremos -entre -157°C y +121°C según la exposición al Sol- y el bombardeo de micrometeoritos. Esas condiciones pueden degradar los recubrimientos de los tornillos, contraer los materiales y dificultar operaciones que en tierra serían triviales, pero que en el espacio deben realizarse con guantes rígidos presurizados que reducen drásticamente la destreza manual.

Las tareas completadas el 25 de agosto

Durante la salida del martes, los astronautas completaron la tarea pendiente. Instalaron la nueva antena en la estructura de celosía Z1 y realizaron las conexiones eléctricas y de datos necesarias para ponerla en funcionamiento. Posteriormente, aseguraron la antena fallida que habían retirado en su caminata anterior, colocándola en una plataforma de repuestos en la estructura de la estación.

La estructura Z1 es un truss -una armadura estructural- instalada en la parte superior del módulo Node 1 de la ISS que sirve como soporte para varias antenas de comunicaciones críticas, incluyendo las del sistema Space-to-Ground que conecta la estación con el Centro de Control en Houston mediante el sistema de relé de datos TDRS (Tracking and Data Relay Satellite System).

Las antenas Space-to-Ground son el canal principal de comunicación de la ISS: permiten transmitir video en alta definición, datos científicos y voz entre la tripulación y los controladores de vuelo. La redundancia de este sistema -tener al menos dos antenas operativas- es crítica porque si la única antena funcional falla, la comunicación con la estación podría interrumpirse en períodos potencialmente peligrosos.

Los controladores de vuelo en la Tierra ya han confirmado que la antena recién instalada tiene buena transmisión de energía y datos, y continuarán realizando pruebas durante la noche para garantizar su plena funcionalidad.

El soporte desde adentro: Canadarm2 y el papel de la comandante

La caminata espacial contó con el apoyo del astronauta de la NASA Jack Hathaway, quien maniobró el brazo robótico Canadarm2 desde el interior para guiar a Menon, y de la comandante de la estación, Jessica Meir, que supervisó la salida.

El Canadarm2 es un brazo robótico de 17 metros de longitud desarrollado por la Agencia Espacial Canadiense (CSA) que puede mover cargas de hasta 116.000 kilogramos en el entorno de microgravedad. En las caminatas espaciales actúa como plataforma de transporte y posicionamiento: puede llevar al astronauta hacia zonas de la estación de difícil acceso, sostener cargas útiles mientras el trabajador tiene las manos libres para realizar conexiones y actuar como punto de anclaje de seguridad. Sin el Canadarm2, muchas de las operaciones de mantenimiento externo de la ISS serían significativamente más complejas o directamente imposibles.

El hito de Sophie Adenot

La caminata espacial fue un hito para la astronauta francesa Sophie Adenot, quien en su primera salida el 18 de agosto hizo historia al convertirse en la primera mujer francesa en realizar una actividad extravehicular. En una publicación en redes sociales, Adenot expresó su entusiasmo por la experiencia, describiéndola como «una verdadera aventura dentro de la aventura».

Adenot es médica de la Fuerza Aérea Francesa con especialización en medicina aeroespacial, seleccionada por la ESA en la cohorte de astronautas de 2022. Su segunda caminata espacial completa un ciclo notable en apenas ocho días: dos salidas extravehiculares consecutivas para una misma tripulante es una exigencia física y técnica significativa, que requiere una preparación intensa y una adaptación al entorno de microgravedad que los trajes espaciales compensan solo parcialmente.

La importancia de la redundancia en comunicaciones para la exploración futura

El episodio tiene también una dimensión prospectiva relevante. La ISS enfrenta su cuenta regresiva institucional -la NASA planea retirarla de forma controlada alrededor de 2030- y las lecciones aprendidas en el mantenimiento de sus sistemas de comunicaciones informarán directamente el diseño de las estaciones y bases espaciales que la sucedan, incluyendo el Gateway lunar y las futuras instalaciones en la superficie de la Luna.

Para América Latina, donde varias universidades y agencias -incluyendo la CONAE argentina y el INPE brasileño- tienen experimentos activos a bordo de la ISS y dependen de sus canales de comunicación para recibir datos en tiempo real, el restablecimiento de la redundancia de la antena Space-to-Ground no es un dato abstracto: es la garantía de que el flujo de información científica desde el laboratorio orbital más valioso de la humanidad sigue sin interrupciones.