viernes 16 octubre 2026
Inicio Destacada Reabastecimiento de satélites en órbita: la Fuerza Espacial de EE.UU. prepara dos...

Reabastecimiento de satélites en órbita: la Fuerza Espacial de EE.UU. prepara dos demostraciones clave para 2027

La misión USSF-23 llevará a la órbita geoestacionaria tres vehículos capaces de recargar combustible y maniobrar satélites en el espacio. Si los ensayos son exitosos, podrían redefinir la logística orbital a nivel global, con impacto directo en cómo los países en desarrollo gestionan sus activos satelitales.

La Fuerza Espacial de los Estados Unidos (USSF) anunció que en 2027 lanzará a la órbita geoestacionaria (GEO) un conjunto de naves destinadas a demostrar dos capacidades que hasta ahora existían más en los planos de ingeniería que en la práctica: recargar combustible a satélites en funcionamiento y verificar si un vehículo de servicio puede acoplar con otra nave espacial y maniobrarla.

La misión se denomina USSF-23 y es una de las apuestas más ambiciosas del programa de Servicios, Movilidad y Logística Orbital -conocido por sus siglas en inglés como SML- que la USSF lleva tres años desarrollando en conjunto con la industria privada.

¿Por qué importa el reabastecimiento en órbita?

Hoy, cuando un satélite se queda sin propelente, su vida útil termina aunque su electrónica y sus sistemas de comunicación estén en perfectas condiciones. Esto representa un costo enorme: construir y lanzar un nuevo satélite puede costar cientos de millones de dólares. El enfoque que explora la Fuerza Espacial es análogo al de los aviones o barcos: que los satélites puedan ser abastecidos, reposicionados y reparados en órbita, prolongando su vida útil.

Para países latinoamericanos que operan satélites propios -como Argentina con ARSAT, Brasil con Amazonas o México con Morelos- esta tecnología podría transformar radicalmente la ecuación económica de la infraestructura espacial.

Los tres protagonistas de la misión USSF-23

En la misión USSF-23 se desplegarán tres vehículos: una nave de transferencia de combustible construida por Astroscale U.S., un depósito de propelente desarrollado por Orbit Fab, y un «remolcador espacial» (space tug) de la empresa Starfish Space.

El vehículo de Astroscale se llama Provisioner. Se trata de una nave de aproximadamente 300 kilogramos equipada con un tanque de hidrazina recargable, diseñada para transferir combustible a satélites en órbita. Fue desarrollada bajo un acuerdo firmado en septiembre de 2023 que incluyó 25,5 millones de dólares en fondos gubernamentales y cerca de 12 millones aportados por Astroscale.

La secuencia operativa prevista es precisa: el Provisioner se acoplará primero con los satélites cliente -denominados Tetra-5 y desarrollados por el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea- para reabastecerlos. Luego regresará al depósito de Orbit Fab para recargar su propio tanque y repetir la maniobra. El objetivo es validar cómo funciona toda esa arquitectura de logística orbital de punta a punta.

El «remolcador» para satélites sin propulsión propia

El segundo experimento de USSF-23 apunta a un problema distinto pero igualmente crítico. El vehículo Otter de Starfish Space es una nave autónoma de pequeño porte diseñada para acoplarse con satélites que no fueron concebidos originalmente para recibir servicio externo.

Lo que la Fuerza Espacial quiere demostrar se llama «maniobra aumentada»: básicamente, añadir capacidad de propulsión y movilidad a satélites que tienen reservas de combustible limitadas o que ya no pueden maniobrar por sus propios medios. La demostración tendrá una duración de dos años e involucrará el acoplamiento con un vehículo no operativo que será trasladado a una órbita de descarte. Si funciona, la misma tecnología podría usarse para extender la vida útil de satélites operativos.

El contrato con Starfish Space para esta fase asciende a 37,5 millones de dólares, complementados con cerca de 30 millones en capital privado. Una misión operacional posterior, prevista para 2028, implicaría maniobras de este tipo sobre múltiples satélites simultáneamente.

El rol de Northrop Grumman y el acceso comercial

Más allá de las demostraciones propias, la USSF también planea convertirse en cliente de sistemas comerciales ya existentes. El Mission Robotic Vehicle (MRV), construido por Northrop Grumman en colaboración con DARPA, está diseñado para acoplar con satélites en GEO y extender su vida útil mediante brazos robóticos desarrollados por el Laboratorio de Investigación Naval de EE.UU. Una vez que el MRV se lance este verano boreal, la USSF contratará acceso a esos servicios directamente en órbita.

¿Mercado privado o liderazgo estatal?

La pregunta de fondo que atraviesa todo el programa la formuló con claridad el coronel Scott Carstetter, responsable de la oficina SML en el Space Systems Command: si estos servicios terminarán siendo capacidades provistas comercialmente o si el gobierno deberá liderar esas áreas. Para responderla, la USSF también lanzará este verano una iniciativa de 20 millones de dólares -el In-Domain Orbital Logistics Challenge– para ampliar la base de proveedores en logística orbital, con convocatoria abierta a pequeñas empresas del sector.

El plan de la Fuerza Espacial contempla demostrar el reabastecimiento en órbita y desplegar «remolcadores espaciales» operacionales antes de 2030. Lo que ocurra en 2027 marcará el pulso de esa hoja de ruta -y del futuro de la logística satelital a escala global-.