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Misión RAMSES: ESA y JAXA firman el acuerdo definitivo para interceptar al asteroide Apophis antes de su histórico acercamiento a la Tierra

La Agencia Espacial Europea y la japonesa JAXA formalizaron el 7 de mayo su colaboración para lanzar en 2028 la nave RAMSES, que acompañará al asteroide Apophis durante su paso a apenas 32.000 kilómetros de la superficie terrestre en abril de 2029. Será la primera vez en la historia que una sonda estudie en tiempo real cómo la gravedad de la Tierra deforma físicamente un asteroide.

La defensa planetaria dio un paso concreto la semana pasada. El 7 de mayo, el director general de la ESA, Josef Aschbacher, y el presidente de JAXA, Hiroshi Yamakawa, firmaron en la Embajada de Italia en Berlín un Memorando de Cooperación y un acuerdo específico para trabajar en conjunto en la misión RAMSES -siglas de Rapid Apophis Mission for Space Safety-. El evento reunió a representantes institucionales e industriales de ambos países y fue organizado con la participación de la Agencia Espacial Italiana (ASI), dado que la empresa italiana OHB Italia fue seleccionada como contratista principal de la misión.

Qué es Apophis y por qué importa

Apophis es un asteroide rocoso de aproximadamente 375 metros de diámetro -comparable en tamaño a un crucero de pasajeros- que orbita el Sistema Solar como objeto cercano a la Tierra. El 13 de abril de 2029, un viernes 13, pasará a solo 32.000 kilómetros de la superficie terrestre: una décima parte de la distancia que nos separa de la Luna y por debajo de la órbita de los satélites geoestacionarios, que circulan a unos 36.000 kilómetros de altitud.

Para entender la magnitud del evento: los satélites de telecomunicaciones que utilizamos a diario para televisión, internet y comunicaciones estratégicas orbitan más lejos de la Tierra que la distancia a la que pasará Apophis.

Los astrónomos han descartado por completo cualquier riesgo de impacto. Sin embargo, el sobrevuelo de 2029 es un fenómeno extraordinariamente raro: un asteroide de ese tamaño se acerca tanto a la Tierra apenas una vez cada 5.000 a 10.000 años. A modo de comparación, un eclipse solar total ocurre en algún punto del planeta aproximadamente cada 18 meses.

Durante un breve período, Apophis será visible a simple vista en cielos despejados y oscuros para cerca de dos mil millones de personas en gran parte de Europa, África y partes de Asia. En América Latina, la visibilidad dependerá de la latitud y las condiciones atmosféricas, aunque el evento será seguido globalmente con instrumentación terrestre y espacial.

Cómo funciona la misión RAMSES

La nave RAMSES se lanzará en 2028 y llegará a la posición del asteroide con antelación suficiente para acompañarlo durante todo el sobrevuelo. El objetivo es observar algo que nunca se ha podido estudiar directamente: cómo las fuerzas de marea -es decir, la atracción gravitacional diferencial de la Tierra sobre distintas partes del asteroide- alteran físicamente su estructura en tiempo real.

La gravedad terrestre podría remodelar a Apophis a medida que pasa, provocando deslizamientos de material superficial, modificando su velocidad de rotación y generando tensiones en su estructura interna. RAMSES estará allí para registrar cada uno de esos cambios, antes, durante y después del acercamiento.

La nave utilizará un conjunto de instrumentos científicos para realizar un estudio exhaustivo de la forma, superficie, órbita, rotación y orientación del asteroide, tanto antes como después del sobrevuelo. Al analizar cómo cambia Apophis, los científicos obtendrán información valiosa sobre la respuesta de un asteroide a fuerzas externas, así como sobre su composición, estructura interior, cohesión, masa, densidad y porosidad.

El reparto de responsabilidades entre ESA y JAXA

La misión es una colaboración clara de roles complementarios. La ESA lidera el diseño, la integración y las operaciones de la nave. Por su parte, JAXA aportará elementos clave: los paneles solares livianos de la nave, un sensor de imágenes infrarrojas y el lanzamiento a bordo de su cohete H3.

El cohete H3 es el vehículo de lanzamiento de nueva generación de JAXA, diseñado para reemplazar al H-IIA y reducir significativamente los costos de acceso al espacio. Su uso en esta misión consolida su rol dentro de la arquitectura espacial internacional.

La ingeniería de RAMSES reutiliza buena parte de la tecnología desarrollada para la misión Hera de la ESA. Paolo Martino, director técnico de RAMSES, explicó que «Hera demostró cómo la ESA y la industria europea pueden cumplir plazos estrictos, y RAMSES seguirá su ejemplo».

El contexto: una arquitectura global de defensa planetaria

RAMSES no es una misión aislada. Es una pieza de una arquitectura de defensa planetaria que se va construyendo misión a misión: la misión DART de la NASA demostró que un impacto cinético puede desviar un asteroide pequeño; Hera está caracterizando ahora las consecuencias de ese impacto en el sistema binario Didymos; y la sonda OSIRIS-APEX, redirigida desde su misión original al asteroide Bennu, llegará a Apophis aproximadamente un mes después del sobrevuelo para estudios de largo plazo.

RAMSES llena el espacio que ninguna de las otras puede cubrir: la presencia en el asteroide durante el evento mismo.

Richard Moissl, director de la Oficina de Defensa Planetaria de la ESA, explicó la lógica operativa detrás de la misión: «RAMSES demostrará que la humanidad puede desplegar una misión de reconocimiento para encontrarse con un asteroide en pocos años. Este tipo de misión es la piedra angular de la respuesta ante un asteroide peligroso: primero se lanzaría una sonda para analizar la órbita y la estructura del objeto, y esos resultados se usarían para determinar la mejor manera de redirigirlo o para descartar que vaya a impactar antes de desarrollar una costosa misión de desvío».

Una ventana de tiempo que no admite demoras

El calendario de la misión está dictado por la mecánica celeste, no por los ciclos presupuestarios. Para llegar a Apophis en febrero de 2029 con semanas de margen antes del sobrevuelo, RAMSES debe lanzarse en una ventana estrecha en 2028, sin margen para demoras políticas.

Para América Latina, el evento de 2029 representa una oportunidad concreta: observar desde el suelo un fenómeno astronómico de escala histórica y, al mismo tiempo, acceder en tiempo real a los datos que RAMSES transmitirá desde el espacio, en el marco de una colaboración científica que demuestra que la defensa planetaria es, por definición, un asunto de toda la humanidad.

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