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IRIS²: España se suma oficialmente a la constelación satelital europea de seguridad y refuerza el rol de Hispasat

El gobierno de Pedro Sánchez anunció un Plan Especial de Modernización para financiar la participación española en IRIS², el sistema europeo de 290 satélites multiórbita diseñado para comunicaciones seguras y soberanía digital. Hispasat liderará el segmento de tierra y la capa Low LEO de la constelación, que prevé sus primeros servicios para 2029.

España acaba de dar un paso decisivo en la carrera por la soberanía espacial europea. El presidente Pedro Sánchez anunció durante la clausura de la tercera edición del Congreso del Espacio en Madrid que el gobierno financiará su participación en el proyecto europeo de internet satelital y comunicaciones ultraseguras IRIS², a través de un Plan Especial de Modernización (PEM) que se lanzará este año mediante los ministerios de Defensa e Industria. El objetivo declarado es que España cuente con capacidades satelitales propias de alta seguridad, aunque la cifra exacta de la inversión no fue revelada.

El anuncio se realizó ante el director general de la Agencia Espacial Europea (ESA), Josef Aschbacher, y la directora general adjunta de la Dirección General de Industria de Defensa y Espacio de la Comisión Europea (Defis), Lorena Boix, lo que subraya el peso institucional del compromiso.

¿Qué es IRIS² y por qué importa?

IRIS² —Infraestructura para la Resiliencia, la Interconectividad y la Seguridad por Satélite— es el futuro sistema de comunicaciones seguras multiórbita de la Comisión Europea. Estará compuesto por 290 satélites distribuidos en órbitas LEO (baja) y MEO (media) y se espera que comience a prestar servicios a partir de principios de 2029.

En términos simples: es la respuesta europea a la dependencia de infraestructura comercial extranjera para comunicaciones críticas. Su objetivo es que Europa cuente con una red autónoma y soberana para sus necesidades de conectividad segura, con especial foco en el uso gubernamental y de defensa, protegiendo redes críticas.

El esquema elegido es de colaboración público-privada: los tres grandes operadores satelitales europeos -la francesa Eutelsat, la española Hispasat y el luxemburgués SES- forman el consorcio SpaceRISE, que diseñará, construirá y operará la constelación junto al resto de la industria espacial del continente. La adjudicación del programa se formalizó en 2024.

La inversión inicial prevista para los primeros doce años asciende a 10.600 millones de euros, con más de 4.000 millones aportados por SpaceRISE. A modo de comparación, países como Polonia ya anunciaron una contribución directa de 470 millones de euros para la construcción de seis satélites adicionales y el segmento de tierra correspondiente para su cobertura en Europa del Este.

El rol central de Hispasat

Para América Latina, la figura de Hispasat no es nueva: el operador español tiene una presencia histórica en la región con capacidad geoestacionaria sobre el Atlántico. Dentro de IRIS², su papel es estructural.

Hispasat es filial de Indra Group -que controla el 90% de su capital- y tiene al Estado español como accionista principal, con el 28% de las acciones a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).

En el marco de la constelación, Hispasat es responsable de diseñar, desarrollar e implementar el segmento de tierra: todas las instalaciones necesarias para la gestión y operación de las distintas capas orbitales, incluyendo centros de control, estaciones de servicio, telecomando y telemetría, con los estrictos requisitos de seguridad y resiliencia propios de un sistema de comunicaciones gubernamentales.

Adicionalmente, Hispasat liderará la capa orbital Low LEO de la constelación, concebida para operar por debajo de los 750 kilómetros de altura. En ella se embarcarán misiones innovadoras interconectadas con el resto de la red, orientadas a dinamizar el ecosistema de startups y pymes espaciales europeas.

El contexto geopolítico: menos Starlink, más autonomía

El rediseño de IRIS² no es ajeno a la guerra en Ucrania ni a la creciente dependencia de servicios comerciales estadounidenses. La Comisión Europea reorientó los requisitos de la constelación -inicialmente equilibrada entre uso civil y militar- para priorizar el componente militar como el eje central del programa, en respuesta directa a la dependencia de Starlink, el servicio de SpaceX, en los conflictos en curso.

Esto derivó en un despliegue por fases, con el objetivo a corto plazo de contar con una constelación puramente gubernamental operando en bandas de frecuencias militares. El comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, ya había exigido a principios de año una aceleración del calendario, adelantando la meta de primeros servicios de 2030 a 2029.

¿Qué implica esto para la región?

Para países latinoamericanos que buscan marcos de cooperación espacial con actores distintos a Estados Unidos o China, el avance de IRIS² y el fortalecimiento de Hispasat en su arquitectura técnica y operativa representan una señal relevante. España refuerza su posición como puerta de entrada al espacio europeo para la región iberoamericana —un vínculo que podría traducirse, en el mediano plazo, en acuerdos de acceso a servicios de conectividad segura para gobiernos y fuerzas armadas latinoamericanas.

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