La ESA prepara el lanzamiento conjunto de dos satélites que trabajarán en la misma órbita para combinar datos sobre vegetación, océanos, superficie terrestre y atmósfera. El despegue está previsto para el 15 de septiembre desde Guayana Francesa a bordo de un Vega-C.
La Agencia Espacial Europea (ESA) ultima los preparativos para poner en órbita a FLEX (Fluorescence Explorer) y Sentinel-3C, dos satélites de observación de la Tierra que utilizarán sensores diferentes pero complementarios. El lanzamiento está previsto para el 15 de septiembre, desde el Puerto Espacial Europeo de Kourou, en Guayana Francesa, mediante un cohete Vega-C.
La misión busca aprovechar que ambos vehículos compartirán una órbita y operarán a una distancia relativa de aproximadamente 10 kilómetros, permitiendo combinar mediciones realizadas prácticamente sobre las mismas regiones del planeta. El vuelo, denominado VV30, será la segunda misión del Vega-C durante 2026.
El interés tecnológico está precisamente en esa combinación de datos. Mientras Sentinel-3C ofrece una visión amplia de las condiciones de océanos, tierras y atmósfera, FLEX aportará información mucho más específica sobre el funcionamiento de la vegetación.
FLEX medirá una señal invisible de las plantas
El satélite FLEX forma parte del programa Earth Explorer de la ESA y está diseñado para estudiar la fotosíntesis a partir de la fluorescencia de la clorofila. Se trata de una emisión extremadamente débil que producen las plantas cuando absorben la luz solar y que no puede ser observada a simple vista.
Su instrumento principal es FLORIS (Fluorescence Imaging Spectrometer), un espectrómetro de alta resolución que trabaja entre 500 y 780 nanómetros. FLEX operará en una órbita polar heliosíncrona situada a unos 815 kilómetros de altura, con una resolución espacial cercana a los 300 metros y un ancho de barrido de 150 kilómetros.
La información permitirá analizar el nivel de actividad fotosintética y detectar señales asociadas al estrés de la vegetación. Esto puede aportar datos sobre la salud de los ecosistemas y mejorar la comprensión de procesos relacionados con los ciclos del carbono y del agua.
El objetivo no es observar solamente dónde hay vegetación, sino conocer cómo está funcionando. Esa diferencia es importante para estudiar los efectos de sequías, cambios ambientales y variaciones climáticas sobre los ecosistemas.
Sentinel-3C aporta la visión complementaria
Sentinel-3C será el tercer integrante de la serie Sentinel-3 del programa Copernicus, desarrollado para garantizar la continuidad de las observaciones realizadas actualmente por Sentinel-3A y Sentinel-3B.
El satélite llevará cuatro instrumentos principales: OLCI, para observar el color de los océanos y la superficie terrestre; SLSTR, para medir temperaturas de la superficie; SRAL, un altímetro radar; y MWR, un radiómetro de microondas. Con ellos podrá obtener información sobre temperatura, nivel del mar, hielo, vegetación, cuerpos de agua y diferentes parámetros atmosféricos.
Sentinel-3C tendrá una masa aproximada de 1.143 kilogramos y será colocado por el Vega-C en una órbita heliosíncrona de unos 820 kilómetros de altura. Una vez completadas las pruebas iniciales en órbita, EUMETSAT será responsable de su operación y de la distribución de los datos y servicios.
Una tecnología con aplicaciones más allá de Europa
La combinación de ambas misiones muestra hacia dónde avanza la observación satelital: no se trata únicamente de obtener imágenes, sino de integrar diferentes tipos de mediciones para interpretar procesos ambientales complejos.
El modelo resulta especialmente relevante para América Latina, una región que concentra grandes ecosistemas, extensas áreas agrícolas, importantes reservas de agua y zonas particularmente expuestas a sequías, incendios y cambios en el uso del suelo. Los datos de misiones como Sentinel-3 son además accesibles mediante la política de datos abiertos de Copernicus, lo que facilita su utilización por organismos públicos, universidades, empresas y centros de investigación.
El lanzamiento conjunto también tiene una dimensión industrial: Thales Alenia Space es el contratista principal de ambos satélites, mientras que FLEX reúne a más de 30 empresas de 14 países europeos y Sentinel-3C involucró a 18 empresas de 14 países. Compartir el lanzamiento permite además reducir costos y aprovechar una única misión para desplegar dos plataformas científicas con objetivos complementarios.
En conjunto, FLEX y Sentinel-3C representan una evolución hacia una observación de la Tierra más precisa: medir no solo qué ocurre sobre la superficie, sino también cómo funcionan los ecosistemas y cómo responden a los cambios ambientales.





