viernes 4 septiembre 2026
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Falla en el Larga Marcha 7A: China pierde el satélite Zhongxing-4B y se encienden las alarmas por la misión lunar Chang’e-7

El lanzador pesado explotó a los 85 segundos del despegue desde Wenchang durante la combustión de su primera etapa, destruyendo un satélite gubernamental destinado a la órbita geoestacionaria. Una eventual anomalía en los motores YF-100 podría forzar revisiones en la familia Larga Marcha 5 y comprometer el calendario del programa de exploración lunar del gigante asiático.

El programa espacial chino sufrió un severo revés en su senda de alta frecuencia de lanzamientos. El cohete de combustible líquido Larga Marcha 7A sufrió una explosión catastrófica aproximadamente 85 segundos después del despegue desde el Centro de Lanzamiento Espacial de Wenchang, destruyendo la totalidad del vehículo y su carga útil, el satélite de comunicaciones Zhongxing-4B (ChinaSat-4B).

El evento fue confirmado por la agencia estatal Xinhua tras detectarse una «anomalía durante el vuelo». De acuerdo con el análisis del astrónomo Jonathan McDowell (Centro de Astrofísica Harvard & Smithsonian), el fallo masivo ocurrió a baja altitud y velocidad durante la fase de quemado de la primera etapa -previo a la separación nominal programada cerca del minuto tres-, lo que impidió que cualquier resto alcanzara la órbita.

Anatomía técnica del lanzador y repercusiones en la flota

El Larga Marcha 7A es una plataforma de propulsión líquida impulsada por queroseno de aviación (RP-1) y oxígeno líquido (LOX). Está optimizado para transferencias hacia la órbita geoestacionaria (GTO) con una capacidad de carga útil de hasta 7 toneladas a unos 36.000 kilómetros de altitud.

La causa preliminar de la falla apunta a un mal funcionamiento en los motores YF-100 de la primera etapa o de sus propulsores booster asociados. Este detalle técnico resulta crítico para el ecosistema espacial global:

Efecto cascada en la arquitectura Larga Marcha: Los motores YF-100 son la columna vertebral no solo del Larga Marcha 7A, sino también del Larga Marcha 5, el vector pesado de China. Un defecto de fabricación o de diseño en esta planta motriz podría obligar a paralizar preventivamente la flota para inspecciones técnicas.

Esta contingencia pone bajo la lupa la inminente misión Chang’e-7, programada para aterrizar en el polo sur lunar este mismo mes de agosto a bordo de un Larga Marcha 5. Un freno en las autorizaciones de vuelo alteraría de forma directa la ventana de lanzamiento de la sonda científica.

Un año de alta frecuencia pero con margen de falla

El accidente representa el cuarto fracaso orbital para China en lo que va de 2026 sobre un total de 56 intentos, tras las pérdidas registradas en el Larga Marcha 3B, el debut del propulsor sólido Ceres-2 y la falla del Tianlong-3 comercial.

A pesar de que el Larga Marcha 7A venía de establecer un récord operativo al lanzar la misión Tianlian-3 apenas 12 días antes, la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC) mantendrá en tierra este modelo hasta concluir la investigación formal.

Implicancias y lecturas para la industria espacial de América Latina

Para las agencias espaciales, operadores de telecomunicaciones y analistas del sector en América Latina, el incidente deja definiciones estratégicas de peso:

  1. Gobernanza de riesgos en servicios de lanzamiento: La pérdida de un activo pesado de comunicaciones reafirma la necesidad de que las naciones en desarrollo diversifiquen sus proveedores de puesta en órbita (combinando opciones de EE.UU., Europa, India y China) para mitigar el impacto de paralizaciones técnicas en flotas de cohetes específicos.

  2. Seguro espacial y mercado de pólizas: Un fallo en la fase de primera etapa de un lanzador estatal chino incrementará la presión sobre las primas de seguro espacial para cargas gubernamentales y comerciales destinadas a la órbita geoestacionaria.

  3. Monitoreo de la exploración lunar: América Latina observa de cerca el desarrollo del programa Chang’e, dado el interés de varias instituciones académicas y astronómicas de la región en acceder a los datos científicos del polo sur lunar. Cualquier postergación en la misión Chang’e-7 reconfigura los cronogramas globales de investigación cislunar en los que compiten las potencias mundiales.