Home Destacada Europa busca acelerar sus lanzamientos para evitar un cuello de botella espacial

Europa busca acelerar sus lanzamientos para evitar un cuello de botella espacial

La Comisión Europea advirtió que la demanda de lanzamientos crecerá con fuerza durante la próxima década y prepara un plan para ampliar la capacidad europea. Ariane 6, Vega-C y los nuevos cohetes comerciales serán piezas centrales de la estrategia.

Europa quiere aumentar de manera significativa su capacidad para poner satélites en órbita. El comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, anunció una gira por distintos centros espaciales del continente para preparar un nuevo plan de acción destinado a mejorar el acceso europeo al espacio y elevar la frecuencia de los lanzamientos.

La preocupación responde a un problema concreto: la cantidad de satélites que Europa necesitará colocar en órbita crecerá más rápido que la capacidad actual de sus lanzadores. Según las estimaciones presentadas por Kubilius, la Unión Europea necesitará 62 lanzamientos hasta 2034 para sostener programas como Galileo, Copernicus e IRIS².

El desafío no consiste solamente en fabricar más cohetes. También implica disponer de suficientes plataformas de lanzamiento, instalaciones de prueba, proveedores industriales y personal especializado para transformar la capacidad teórica de un vehículo en una frecuencia de vuelos sostenida.

Ariane 6 y Vega-C frente a una demanda creciente

El principal lanzador europeo es actualmente Ariane 6, desarrollado por ArianeGroup y operado comercialmente por Arianespace. Europa apunta a alcanzar una frecuencia de hasta 10 lanzamientos anuales con este vehículo a partir de 2027. Sin embargo, las previsiones de demanda ya plantean un escenario más exigente.

Kubilius señaló que Ariane 6 debería realizar 10 vuelos anuales, pero que Europa necesitaría alrededor de 14 lanzamientos en 2031. Para Vega, el lanzador europeo destinado principalmente a satélites pequeños y medianos, la previsión contempla seis vuelos anuales frente a una necesidad estimada de ocho en 2030.

La presión también aparece en el mercado comercial. La Agencia Espacial Europea evalúa incrementar la frecuencia de Ariane 6 y Vega-C ante un aumento previsto de la demanda de despliegue de satélites que podría alcanzar su máximo alrededor de 2030. Arianespace proyecta hasta 10 lanzamientos de Ariane 6 por año desde 2027, aunque esa cifra podría resultar insuficiente frente al crecimiento del mercado.

La situación representa un cambio respecto de la crisis de lanzadores que atravesó Europa durante los últimos años. El continente llegó a perder temporalmente buena parte de su capacidad autónoma después del retiro de Ariane 5, la interrupción de Vega-C y la imposibilidad de utilizar los cohetes Soyuz tras la ruptura de la cooperación espacial con Rusia. 

El papel de los nuevos lanzadores comerciales

La estrategia europea no se limita a los grandes cohetes institucionales. La Comisión busca incorporar a empresas privadas y nuevos operadores de lanzamiento para ampliar la oferta y evitar que toda la infraestructura dependa de unos pocos vehículos.

Un ejemplo es la empresa española PLD Space, que desarrolla el lanzador MIURA 5 para satélites pequeños. El Banco Europeo de Inversiones otorgó este año un préstamo de 30 millones de euros para apoyar la etapa final de desarrollo del cohete y ampliar las capacidades industriales y de lanzamiento de la compañía. La empresa apunta a realizar hasta 30 misiones anuales con MIURA 5 cuando alcance su operación comercial.

También existen otros proyectos europeos de microlanzadores, mientras que compañías como Isar Aerospace buscan consolidar vehículos capaces de ofrecer servicios comerciales desde territorio europeo. El primer vuelo orbital de Spectrum desde Noruega marcó un avance para el desarrollo de una oferta comercial de lanzamiento europea.

Para la Comisión Europea, incorporar estos actores permitiría distribuir la demanda entre diferentes vehículos y generar un mercado más competitivo. El objetivo es que la industria pueda alcanzar una escala suficiente para reducir costos y aumentar la disponibilidad de vuelos.