Un equipo de treinta ingenieros, la mitad provenientes de Starlink, fundó Eclipse Space con un modelo inédito: diseñar y escalar megaconstelaciones satelitales para gobiernos y empresas que hoy no tienen otra opción que alquilar infraestructura a operadores extranjeros. La startup entregará su primer hardware antes de fin de 2026 y tiene un satélite de demostración previsto para 2027.
El problema que Eclipse Space quiere resolver no es técnico: es geopolítico. La mayoría de los países del mundo no tienen ni tendrán en el corto plazo capacidad para construir su propia red de satélites de comunicaciones. Su única alternativa es alquilar acceso a constelaciones privadas -en la práctica, Starlink o proveedores chinos- bajo los términos y condiciones que esos operadores impongan. Eclipse Space propone una tercera vía.
Un grupo de veteranos de SpaceX que ayudaron a construir y escalar la constelación Starlink presentó oficialmente Eclipse Space, una empresa que ofrece a gobiernos y empresas la posibilidad de poseer y controlar su propia infraestructura espacial sin necesidad de desarrollar capacidades desde cero.
Fundada hace un año en Redmond, en el estado de Washington -el hogar de la principal instalación de producción de satélites de Starlink-, Eclipse Space está liderada por Derek Huerta, ex gerente de ingeniería de carga útil satelital de SpaceX.
El diagnóstico que motivó el proyecto
La lógica detrás de la startup parte de una observación sobre la concentración del poder espacial. «El mundo se encaminaba hacia un futuro con un puñado de estas redes, todas propiedad de unas pocas empresas y un par de gobiernos, y todos los demás, la mayor parte del planeta, simplemente alquilarían el acceso en los términos de otra persona, con otra persona al mando», describió Huerta.
«El espacio se ha convertido en una infraestructura nacional crítica, tan esencial como una red eléctrica o una red de telecomunicaciones. Los países no alquilan sus redes eléctricas. Pero la mayor parte del mundo está en camino de no ser nunca propietaria de su infraestructura espacial, porque hasta ahora las únicas opciones eran alquilarla a un operador extranjero o pagar más de lo que muchas naciones podrían justificar para construirla por sí mismas», agregó.
La referencia al escenario alternativo también es explícita: «El hecho de que la única alternativa real ahora mismo sea China es exactamente por lo que esto importa. No queremos que Estados Unidos ceda su poder blando en el espacio a China, y somos parte de la respuesta para eso», señaló Huerta.
Un modelo fabless: diseño propio, manufactura distribuida
A diferencia del enfoque verticalmente integrado de SpaceX, Eclipse Space adopta un modelo de producción fabless -sin fábricas propias-, similar al utilizado por Apple para sus iPhone. La empresa diseñará los satélites, poseerá la propiedad intelectual y establecerá los procesos de fabricación, pero trabajará con socios regionales para el ensamblaje final.
Un modelo fabless (del inglés fabrication-less) es aquel en que una empresa diseña el producto y controla la tecnología, pero terceriza la producción física a manufacturas especializadas. Es el modelo que hizo posible que empresas de semiconductores como ARM o Qualcomm escalaran globalmente sin construir sus propias plantas. En el contexto satelital, permite a Eclipse Space adaptar el ensamblaje a proveedores locales en distintos países, lo que reduce costos y habilita la transferencia de capacidades industriales a las naciones cliente.
«La integración vertical fue la respuesta correcta para el problema específico de SpaceX. No es la respuesta correcta para un mundo donde cada gobierno y empresa quiere su propia constelación», explicó Huerta.
El equipo: quienes construyeron Starlink desde cero
Alrededor de la mitad de los aproximadamente 30 empleados de Eclipse Space provienen de Starlink, con 13 de ellos habiendo participado en los primeros días de la constelación cuando era conocida internamente como Satellite Development. Este equipo acumula experiencia en el desarrollo de arreglos en fase, sistemas de potencia, software, módems y procesos de fabricación que permitieron producir docenas de satélites semanalmente.
Una antena de arreglo en fase (phased array) es un sistema que dirige el haz de señal electrónicamente, sin partes móviles, lo que permite apuntar con precisión y rapidez hacia distintas posiciones en el cielo. Es la tecnología central que hace posible que un satélite LEO en movimiento constante mantenga una conexión estable con terminales en tierra.
«Entre todos hemos llevado prácticamente cada subsistema de una megaconstelación moderna desde la pizarra hasta la producción en masa», afirmó Huerta.
Las especificaciones técnicas del satélite operacional
Eclipse Space se enfoca inicialmente en servicios directos a dispositivos, uno de los desafíos más complejos en comunicaciones satelitales. La compañía planea desarrollar satélites operacionales que incluirán antenas en fase de banda S dual, enlaces de retorno en banda E, enlaces entre satélites en banda V y ocho kilovatios de potencia, con capacidad para apilar más de 20 unidades en un solo cohete Falcon 9.
Los «servicios directos a dispositivos» (direct-to-device) son aquellos en que el satélite se comunica directamente con un teléfono móvil estándar, sin necesidad de una antena terminal especializada como la que requiere Starlink. Es la frontera técnica más ambiciosa de las comunicaciones satelitales actuales, y la que más impacto potencial tiene para la cobertura en zonas remotas de América Latina.
Hoja de ruta: hardware en 2026, demostración en 2027
La startup ya se prepara para entregar su primer hardware a clientes antes de finalizar 2026, incluyendo un prototipo de matriz en fase y una radio de telemetría, seguimiento y comando, con un satélite de demostración integrado planificado para 2027. El satélite de demostración, con un bus de menos de 100 kilogramos, validará tecnologías clave antes de que Eclipse avance hacia el modelo operacional más grande.
IA para acelerar el diseño satelital
Para acelerar el diseño y la ingeniería de satélites, Eclipse Space adquirió el equipo de ingeniería detrás de Agent Studio, una plataforma de desarrollo de inteligencia artificial de la empresa Rendered.ai, junto con una licencia exclusiva para desarrollar el software y una opción para comprar la tecnología subyacente. La integración de IA en el ciclo de diseño de satélites apunta a comprimir los tiempos de desarrollo, uno de los factores que históricamente hizo inaccesible la industria para actores con menor escala.
Aunque la compañía no reveló cifras específicas de inversión, Huerta confirmó que Eclipse Space cuenta con respaldo de inversores como Space Capital, Tectonic y Ubiquity, y señaló que la empresa está bien capitalizada para ejecutar su hoja de ruta.
Por qué importa para América Latina
El modelo de Eclipse Space tiene implicancias directas para la región. Los países latinoamericanos que hoy dependen de Starlink, OneWeb o Amazon LEO para cubrir sus zonas sin conectividad -patagonia argentina, Amazonía brasileña, comunidades indígenas andinas- no tienen control sobre los precios, las condiciones de servicio ni la continuidad de esas redes.
Eclipse Space no es la primera empresa en plantear el problema de la soberanía satelital, pero sí la primera con un equipo que ya demostró poder construir y escalar una megaconstelación desde adentro. Si la propuesta técnica y comercial se concreta, podría representar una vía real para que países de la región accedan a infraestructura orbital propia sin la inversión que hoy hace ese camino inviable.





