La Fuerza Espacial de Estados Unidos seleccionó a la compañía aeroespacial para desarrollar la segunda fase del programa de comunicaciones tácticas MUOS. El proyecto busca garantizar la conectividad de las tropas en el terreno frente a amenazas de interferencia global.
La corporación estadounidense Boeing ha alcanzado un hito estratégico en el competitivo mercado de la defensa aeroespacial al adjudicarse un contrato de precio fijo con incentivos por un valor máximo de 2.000 millones de dólares. El acuerdo, gestionado a través de los organismos de adquisiciones de las Fuerzas Armadas de EE. UU., contempla el diseño, desarrollo, construcción y soporte de pruebas en órbita de dos satélites militares de última generación, superando en una licitación competitiva a su histórico rival Lockheed Martin.
Renovación de la infraestructura táctica móvil
El contrato se enmarca en la Fase 2 del proyecto de extensión de vida útil del Sistema de Objetivos para Usuarios Móviles (MUOS, por sus siglas en inglés). MUOS es, en esencia, una red de comunicaciones de banda ultraancha que funciona de manera similar a las redes de telefonía celular comerciales en la Tierra, pero adaptada para el ámbito militar. Su propósito fundamental es permitir que las tropas en movimiento, vehículos blindados, barcos y aeronaves puedan transmitir voz y datos de manera segura desde cualquier parte del mundo.
Los dos nuevos vehículos espaciales, que serán fabricados en las instalaciones de la compañía en El Segundo, California, operarán principalmente bajo la tecnología UHF (Ultra Alta Frecuencia). En la ingeniería satelital, estas frecuencias de radio son altamente valoradas para operaciones en terreno debido a su capacidad para penetrar el follaje de selvas densas o condiciones meteorológicas adversas, garantizando que un soldado con un radiotransmisor portátil mantenga el enlace activo sin necesidad de desplegar grandes antenas.
Resiliencia y soporte en órbita: El desafío del «New Space»
El programa exige que las naves espaciales cuenten con elevados estándares de resiliencia, lo que significa que el hardware y el software de los satélites están diseñados para resistir y seguir operando frente a intentos de «jamming» (interferencias intencionadas provocadas por fuerzas enemigas para anular las comunicaciones de radio).
El contrato adjudicado a Boeing abarca todo el ciclo de vida inicial del sistema:
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Diseño y desarrollo: Creación de las plataformas y las cargas útiles (los módulos de transmisión y procesamiento de datos).
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Soporte de lanzamiento: Asistencia técnica durante el acoplamiento y el viaje en el cohete vector.
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Pruebas en órbita: Fase de verificación técnica crítica una vez que el satélite alcanza el espacio, donde se comprueba que todos los paneles solares, propulsores y transpondedores funcionen correctamente antes de entregar el control operativo total a las fuerzas militares.
Horizonte temporal e impacto industrial
Se prevé que los trabajos de manufactura y testeo se extiendan durante la próxima década, fijando como fecha límite para su finalización el 30 de septiembre de 2035. La financiación inicial ya se ha puesto en marcha utilizando fondos de investigación, desarrollo y evaluación tecnológica del presupuesto del ejercicio fiscal actual.
Con esta adjudicación, Boeing robustece su posición en la arquitectura de satélites militares institucionales, logrando un balance comercial en un contexto global donde el Pentágono diversifica activamente sus estrategias de conectividad espacial entre los contratistas tradicionales y las nuevas constelaciones comerciales de órbita baja.





