miércoles 12 agosto 2026
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Con Mauricio, Acuerdos Artemis suma 70 países: el ritmo de adhesiones se acelera y África lidera el crecimiento global

El 17 de julio, Mauricio se convirtió en el septuagésimo firmante del marco de cooperación espacial liderado por EE.UU., y en el séptimo país africano en hacerlo -cuatro de ellos solo en 2026-. En seis años, los Acuerdos pasaron de ocho firmantes originales a una coalición que ya supera el tercio de los estados miembros de Naciones Unidas. América Latina suma diez países adheridos, pero la región empieza a quedar rezagada frente al ritmo de África.

Lo que en octubre de 2020 comenzó como un acuerdo entre ocho países aliados de Estados Unidos para establecer principios comunes de exploración espacial llegó el 17 de julio a su septuagésimo firmante. La República de Mauricio suscribió los Acuerdos Artemis en una ceremonia celebrada en Ébène, comprometiendo su adhesión a la exploración y uso pacífico del espacio.

El secretario permanente del Ministerio de Educación Terciaria, Ciencia e Investigación de Mauricio, Navindsing Jugmohunsing, firmó el documento en representación del país, con la presencia de la subsecretaria adjunta de Estado de EE.UU. para Asuntos Africanos Sarah Troutman y el encargado de negocios de EE.UU. en Mauricio Craig Halbmaier.

El subdirector de la NASA, Matt Anderson, participó mediante video en la ceremonia con un mensaje en el que subrayó que el regreso a la Luna requiere «socios capaces y un compromiso compartido con la exploración responsable».

Qué son los Acuerdos Artemis y qué implica firmarlos

Los Acuerdos Artemis son un conjunto de principios de carácter no vinculante -es decir, no constituyen un tratado internacional con obligaciones legales ejecutables- elaborados por la NASA y el Departamento de Estado de EE.UU. en coordinación con los países fundadores, con base en el Tratado del Espacio Exterior de 1967.

Sus principios centrales incluyen la exploración pacífica y transparente, el intercambio abierto de datos científicos, la interoperabilidad de sistemas -para que los equipos de distintos países puedan trabajar juntos en el espacio-, la asistencia de emergencia entre naves y astronautas de distintas naciones, la preservación del patrimonio espacial histórico -como el sitio del Apolo 11- y la definición de «zonas de seguridad» alrededor de las operaciones de cada país para evitar interferencias.

Firmar los Acuerdos no implica comprometer presupuesto ni capacidades técnicas propias. Pero sí posiciona al país firmante como socio reconocido del ecosistema liderado por EE.UU. para la exploración lunar, lo que facilita el acceso a datos, oportunidades de cooperación técnica y, eventualmente, participación en misiones del programa Artemis.

De siete a setenta en seis años

El crecimiento del acuerdo ha sido notable: pasó de los ocho fundadores en 2020 a los setenta firmantes actuales en menos de seis años. Mike Gold, presidente de Redwire Space y ex funcionario de la NASA que coordinó el desarrollo de los Acuerdos, describió ese crecimiento como «un enorme logro» que demuestra el optimismo que el programa espacial representa no solo en EE.UU. sino en el mundo entero.

Setenta países sobre los 193 estados miembros de Naciones Unidas representan el 36% del total: una cobertura que supera ampliamente lo que cualquier análisis inicial del proyecto hubiera anticipado en 2020.

África acelera: siete firmas, cuatro solo en 2026

El dato más llamativo del crecimiento reciente de los Acuerdos es el protagonismo africano. Mauricio es el séptimo país africano en adherirse, y el ritmo se ha acelerado notablemente: Nigeria y Ruanda firmaron en diciembre de 2022, Angola en noviembre de 2023, Senegal en julio de 2025, Marruecos en abril de 2026 y Botsuana en junio de 2026, antes de Mauricio en julio. Cuatro de las siete firmas africanas se produjeron en 2026.

Ese ritmo refleja una estrategia diplomática estadounidense explícita: el Foro Espacial EE.UU.-África, inaugurado en 2022 y que reunió las primeras dos adhesiones africanas, marcó el inicio de una campaña activa de expansión del marco en el continente. En el contexto más amplio de la competencia con China por influencia en África, la adhesión de países a los Acuerdos Artemis tiene una dimensión geopolítica que excede lo puramente espacial.

Gold fue explícito sobre esa dimensión al referirse a países como Serbia -firmante reciente con vínculos con el bloque del Sistema Internacional de Investigación Lunar (ILRS) liderado por China- como «una victoria especial para un futuro pacífico y próspero en el espacio».

La posición de América Latina

Los países latinoamericanos que firmaron los Acuerdos Artemis son Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay. Diez países sobre los treinta y tres de la región, algo menos de un tercio.

La lista de ausencias notables incluye a Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia, países con relaciones diplomáticas más estrechas con Rusia y China, que lideran el bloque rival del ILRS. Pero también hay ausencias que no responden a una lógica de alineamiento ideológico clara: Costa Rica, Chile y varios países caribeños aún no firmaron, lo que indica que la expansión regional tiene margen de crecimiento independientemente de la dinámica geopolítica.

Para los países latinoamericanos ya firmantes, el desafío es traducir la adhesión política en participación técnica concreta. Firmar los Acuerdos es el primer paso, pero el acceso real a los beneficios del ecosistema Artemis -datos de misiones, posibilidades de instrumentación científica conjunta, acceso a redes de estaciones de seguimiento- requiere inversión institucional y capacidad técnica que no todos los firmantes de la región están en condiciones de desplegar en el corto plazo.

La política espacial nacional del presidente Trump instruyó a la NASA a establecer un puesto lunar permanente, y con ese objetivo la agencia invita a cada signatario de los Acuerdos -incluido ahora Mauricio- a participar de esa empresa. La pregunta para la región es cuántos de sus diez firmantes estarán en condiciones de convertir esa invitación en colaboración real cuando la base lunar comience a materializarse después de 2028.