domingo 18 octubre 2026
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Comunicaciones cuánticas satelitales: Europa construye su red inviolable y América Latina observa de cerca

Indra Space lidera el proyecto IberianQCI, el segmento ibérico de la futura red europea de comunicaciones cuánticas EuroQCI, que combinará infraestructura terrestre y satélites para proteger datos gubernamentales e infraestructuras críticas frente a la amenaza que representan los ordenadores cuánticos. El modelo que se construye en España y Portugal anticipa el estándar de seguridad que la región latinoamericana deberá adoptar en los próximos años.

La empresa española Indra Space lidera desde esta semana el proyecto IberianQCI (Iberian Quantum Communications Infrastructure), una iniciativa enmarcada en el programa europeo EuroQCI (European Quantum Communication Infrastructure), que arrancó oficialmente el pasado jueves en las instalaciones de Infraestructuras de Portugal, en Lisboa, con la presencia del ministro de Infraestructuras y Vivienda portugués, Miguel Pinto.

El proyecto tiene un objetivo preciso y de largo alcance: interconectar las infraestructuras nacionales de comunicaciones cuánticas de Portugal y España, creando una red ibérica integrada y plenamente interoperable con la futura arquitectura europea EuroQCI, concebida como una red terrestre y satelital de comunicaciones ultraseguras compuesta de nodos de alcance metropolitano conectados entre sí mediante tecnología de distribución cuántica de claves.

Por qué la criptografía actual no alcanzará

Para entender la importancia de este desarrollo, es necesario comprender la amenaza que lo motiva. La seguridad de las comunicaciones digitales actuales -desde transacciones bancarias hasta sistemas militares- se basa en algoritmos matemáticos de encriptación que dependen de la dificultad computacional de ciertos cálculos, como la descomposición de números muy grandes en sus factores primos.

La aparición de los ordenadores cuánticos aporta una potencia computacional mucho mayor que la de los ordenadores tradicionales para determinados problemas, como precisamente esa descomposición en factores primos. Esto supondrá un cambio de paradigma en las comunicaciones seguras: atacantes con ordenadores cuánticos podrán descifrar las encriptaciones actuales en cuestión de segundos.

La respuesta tecnológica a ese escenario es la distribución cuántica de claves, conocida por sus siglas en inglés QKD (Quantum Key Distribution). Este sistema permite comprobar con certeza si una comunicación ha sido interceptada, ya que la integridad de las claves se verifica de manera continua gracias a las propiedades cuánticas de los fotones. En términos simples: cualquier intento de espionaje modifica físicamente la información transmitida, lo que lo hace detectable de forma automática e inmediata.

Dónde entra el satélite: el límite de la fibra óptica

La QKD tiene un obstáculo técnico concreto cuando se implementa sobre redes de fibra óptica convencionales. La tecnología actual no permite usar conexiones de fibra óptica para establecer comunicaciones cuánticas de algo más de 100 kilómetros de distancia. En cambio, el uso del satélite para el envío de claves cuánticas permite cubrir cualquier distancia, ya que la atenuación de la señal es menor en el espacio libre.

Por eso IberianQCI adopta una arquitectura híbrida que combina ambos dominios. En su componente terrestre, se establecerá una conexión transfronteriza entre Vigo y Valença -la frontera hispanoportuguesa- mediante nodos de confianza. En cuanto a la componente espacial, se instalarán tres estaciones ópticas en Madrid, Barcelona y el sur de Portugal, conectadas al segmento terrestre en Lisboa. Estas estaciones permitirán la conexión con el satélite demostrador de órbita baja Eagle-1 y de la futura constelación SAGA. El proyecto integrará además una estación óptica en Vigo para ampliar la cobertura.

Esta arquitectura híbrida es esencial para garantizar una infraestructura robusta y escalable, especialmente en geografías extensas como España y en países periféricos como Portugal, donde las limitaciones de la fibra óptica hacen que la componente espacial sea especialmente relevante.

El consorcio y los plazos

El proyecto tiene una duración de 42 meses. Indra Space actúa como coordinadora de un consorcio que reúne a entidades de referencia científica, tecnológica e industrial de ambos países: del lado portugués, Infraestructuras de Portugal, IP Telecom, Instituto de Telecomunicações, Altice Labs e Instituto Superior Técnico; del lado español, la Universidad Politécnica de Madrid, Telefónica, el CSIC, el Instituto de Ciencias Fotónicas de Barcelona, el Centro de Supercomputación de Galicia y la Universidad de Vigo.

La trayectoria de Indra en este campo no comienza con IberianQCI. A través de Hispasat, lidera Q-Design, el primer proyecto a nivel mundial que combinará la distribución cuántica de claves a través de satélites geoestacionarios y de órbita baja con infraestructuras terrestres. Además, trabaja en la fase de desarrollo y construcción del prototipo de QKD-GEO, el primer sistema geoestacionario de distribución de clave cuántica de origen español.

La mirada latinoamericana

Para América Latina, el desarrollo de IberianQCI no es un asunto ajeno. La región enfrenta los mismos desafíos de ciberseguridad que Europa, pero sin la infraestructura institucional ni los recursos para abordarlos a la misma escala. Gobiernos, empresas de energía, sistemas financieros y redes de telecomunicaciones en países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México son igualmente vulnerables a la amenaza que representarán los ordenadores cuánticos una vez que alcancen escala operativa.

El modelo que se construye en la Península Ibérica -con su combinación de segmentos terrestres y satelitales, nodos de confianza transfronterizos e integración con constelaciones de órbita baja- es precisamente el tipo de arquitectura que América Latina deberá estudiar y eventualmente replicar. España y Portugal, además, son los interlocutores naturales de la región en el ecosistema espacial y tecnológico europeo, lo que convierte a IberianQCI en un laboratorio con implicaciones directas para el futuro de la seguridad digital en todo el mundo hispanohablante.