sábado 17 octubre 2026
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Cohetes que aterrizan como aviones: la apuesta china que desafía al Falcon 9

Nayuta Space acaba de cerrar nuevas rondas de financiación para desarrollar el Xuanniao-R, un lanzador reutilizable que prescinde del aterrizaje vertical y apuesta por una técnica nunca antes probada a escala orbital.

La empresa china de lanzamientos comerciales Nayuta Space anunció el 24 de abril el cierre de tres rondas de financiación Pre-Serie -denominadas Pre-A1, Pre-A2 y Pre-A3- para respaldar el desarrollo de su vehículo de lanzamiento Xuanniao-R (conocido también como «Black Bird-R»). Si bien el monto total no fue revelado, los fondos se destinarán a pruebas de motor en estático para la segunda etapa del cohete, vuelos subescala para validar la desaceleración aerodinámica, ensayos en túneles de viento y pruebas del sistema de recuperación.

El primer vuelo de prueba está previsto para la primera mitad de 2027, con el objetivo de demostrar la inserción de carga útil en órbita y, a la vez, recopilar datos de recuperación controlada para refinar el sistema.

Una técnica de recuperación poco convencional

Lo que distingue al Xuanniao-R del resto de sus competidores es su método de recuperación: en lugar de aterrizar verticalmente sobre sus propios motores -como lo hace el Falcon 9 de SpaceX o los cohetes de Landspace, Deep Blue Aerospace e iSpace-, el vehículo utiliza un sistema llamado ADHL (por sus siglas en inglés, Aerodynamic Deceleration and Horizontal Landing, es decir, desaceleración aerodinámica y aterrizaje horizontal). La idea es que la primera etapa regrese planeando, como lo haría un avión, reduciendo así la dependencia de reencendidos de motor y sistemas de control de alta precisión típicos de la recuperación vertical.

El lanzador, de dos etapas, mide 70 metros de altura y 3,8 metros de diámetro, y está construido en acero inoxidable. Su primera etapa empleará 13 motores Canglong-1, propulsados por metano y oxígeno líquido, desarrollados por Beijing Aerospace Propulsion Technology Co. Ltd., una empresa fundada en 2018.

Nayuta había contemplado inicialmente un sistema de captura tipo «palillos chinos», similar al que utiliza la Starship de SpaceX y que también persiguen las startups chinas Cosmoleap y Astronstone. Sin embargo, optó finalmente por el aterrizaje horizontal como una apuesta diferenciadora dentro del ecosistema espacial chino.

Desafíos técnicos y plazos ambiciosos

La propuesta de Nayuta no está exenta de riesgos. El aterrizaje horizontal requiere estructuras aerodinámicas adicionales que implican mayor peso y complejidad de diseño. Además, se trata de una tecnología aún no probada a escala orbital, lo que suma incertidumbre a un calendario que muchos analistas consideran muy ajustado. El tamaño del vehículo, la novedad del método y los niveles de financiación aún indefinidos hacen que el plazo de 2027 sea, cuanto menos, ambicioso.

El auge del sector espacial comercial chino

El desarrollo del Xuanniao-R se inscribe en un contexto más amplio de crecimiento acelerado de la industria espacial comercial china. El respaldo del gobierno central -que ha designado al sector espacial como industria estratégica emergente-, la demanda generada por megaconstelaciones de satélites y el apoyo provincial a empresas e infraestructuras explican la proliferación de nuevos vehículos de lanzamiento en el país.

En ese escenario, Nayuta Space, junto a Cosmoleap y Astronstone, parece apostar por arquitecturas reutilizables de mayor ambición tecnológica, en lugar de seguir el camino más gradual que han tomado otros actores del sector. La pregunta que queda abierta es si el mercado —y la ingeniería— acompañarán a tiempo.