viernes 9 octubre 2026
Inicio Destacada China acelera su internet satelital y apunta a una red global de...

China acelera su internet satelital y apunta a una red global de más de 100 Gbps

El regulador chino de telecomunicaciones presentó una hoja de ruta para desarrollar durante los próximos cinco años una red satelital de banda ancha de cobertura global, con enlaces entre satélites, integración con 5G y 6G y capacidades superiores a 100 Gbps por satélite.

China incorporó al desarrollo de sus telecomunicaciones una expansión a gran escala de las redes satelitales en órbita baja. El Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT) publicó una hoja de ruta para el período 2026-2030 que busca convertir a las constelaciones de satélites en un componente integrado de la infraestructura nacional de comunicaciones.

El plan se inscribe en el 15.º Plan Quinquenal chino y profundiza una estrategia que ya incluye grandes proyectos de constelaciones en órbita baja como Guowang y Qianfan. La diferencia es que ahora el objetivo no pasa solamente por colocar miles de satélites en el espacio, sino por integrarlos con las redes terrestres y avanzar hacia una infraestructura capaz de ofrecer conectividad de alta capacidad a escala global.

Satélites de más de 100 Gbps e integración con 5G y 6G

Uno de los principales objetivos técnicos establecidos por el regulador chino es que los futuros satélites de comunicaciones alcancen capacidades superiores a 100 Gbps, junto con cobertura global de banda ancha. La arquitectura también contempla enlaces intersatelitales, que permiten que los satélites intercambien información directamente sin que cada transmisión tenga que descender primero a una estación terrestre.

Estos enlaces son especialmente importantes para construir una red orbital. En lugar de funcionar como satélites independientes que conectan usuarios con estaciones en tierra, una constelación puede operar como una malla: los datos saltan de un satélite a otro hasta encontrar el punto de entrada o salida más conveniente.

El plan también contempla la integración directa con las redes 5G y 6G, incluida la posibilidad de conectar dispositivos terrestres con satélites. Esto forma parte de la evolución de las llamadas Non-Terrestrial Networks (NTN), en las que la infraestructura celular y la satelital funcionan como componentes de una misma arquitectura de comunicaciones.

China ya está avanzando en esa convergencia. China Telecom, por ejemplo, informó que trabaja en una red integrada espacio-aire-tierra que combina redes móviles, fibra óptica y satélites. La compañía también señala que su infraestructura satelital integra comunicaciones y navegación mediante sus sistemas Tiantong y BeiDou.

Guowang y Qianfan, dos piezas de una expansión mucho mayor

La nueva hoja de ruta refuerza los proyectos de megaconstelaciones que China viene desplegando. Guowang, administrada por China Satellite Network Group, apunta a una constelación de más de 13.000 satélites, mientras que Qianfan, también conocida como Spacesail, desarrolla otra gran red de satélites en órbita baja.

El crecimiento ya comenzó. Durante 2025, China puso en órbita más de 300 satélites comerciales y una parte importante correspondió a satélites de comunicaciones. En el caso de Guowang, se lanzaron distintos grupos de satélites destinados a la formación progresiva de la constelación, mientras que Qianfan también avanzó con sucesivos lotes de unidades.

La escala del proyecto obliga, además, a desarrollar simultáneamente capacidades industriales en fabricación de satélites, lanzadores, estaciones terrestres, gestión del espectro y operación de redes. En Xiong’an, por ejemplo, ya se consolidó un polo industrial vinculado al sector aeroespacial y al internet satelital alrededor de China Satellite Network Group, con empresas dedicadas a fabricación, cadena de suministro, aplicaciones y estandarización.

El objetivo final es que el satélite deje de ser una infraestructura complementaria y pase a formar parte de una red digital integrada, capaz de mantener conectividad incluso allí donde las redes terrestres tienen dificultades para llegar.

Una oportunidad y un desafío para América Latina

Para América Latina, esta evolución resulta especialmente relevante por las características geográficas de la región. Grandes extensiones rurales, zonas montañosas, áreas selváticas, territorios marítimos y comunidades alejadas de las grandes ciudades presentan dificultades para desplegar infraestructura terrestre de fibra y estaciones celulares.

Las redes LEO pueden complementar esas infraestructuras mediante enlaces de baja latencia y cobertura amplia. La integración con 5G y, a futuro, 6G permitiría además que un mismo ecosistema de conectividad combine antenas terrestres y satélites según la disponibilidad y las necesidades de cada territorio. Estudios recientes sobre redes NTN destacan precisamente su potencial para extender la cobertura hacia zonas remotas y mejorar la continuidad del servicio.

Para los países latinoamericanos, el avance chino abre oportunidades de cooperación tecnológica y acceso a servicios de conectividad, pero también plantea cuestiones sobre soberanía digital, dependencia de proveedores, gestión del espectro y seguridad de las comunicaciones.

La dimensión estratégica del proyecto queda clara en el propio enfoque del 15.º Plan Quinquenal: China busca desarrollar infraestructura tecnológica propia y aumentar su autonomía en sectores considerados críticos. En ese marco, el internet satelital no aparece como una tecnología aislada, sino como una pieza de una infraestructura nacional que conecta telecomunicaciones, computación, inteligencia artificial y espacio.

El desafío para América Latina será definir cómo participar de esta nueva etapa de las telecomunicaciones sin limitarse a ser solamente un mercado de servicios. La expansión de las constelaciones LEO abre la posibilidad de mejorar la conectividad regional, pero también obliga a discutir quién controla los satélites, los datos, las estaciones terrestres y las tecnologías que sostendrán la próxima generación de redes.