domingo 13 septiembre 2026
Inicio Destacada Alemania evalúa lanzar satélites desde aviones ante la falta de capacidad en...

Alemania evalúa lanzar satélites desde aviones ante la falta de capacidad en Europa

La Bundeswehr analiza el lanzamiento aéreo como una alternativa para reducir su dependencia de los puertos espaciales convencionales y disponer de una capacidad de respuesta más rápida. La opción todavía está en una etapa temprana y requeriría desarrollar un nuevo avión nodriza y un lanzador compatible.

Alemania estudia incorporar el lanzamiento aéreo de satélites (airlaunch) a su planificación de logística espacial. La alternativa es analizada por el Ministerio Federal de Defensa alemán (BMVg) frente a un problema que afecta a buena parte de Europa: la capacidad disponible de los lanzadores convencionales no alcanza para responder con rapidez a una demanda creciente.

La propuesta consiste en utilizar un avión como plataforma de lanzamiento. En lugar de despegar desde una plataforma terrestre, el cohete sería transportado hasta varios kilómetros de altura, liberado desde el avión y encendido posteriormente para iniciar su trayectoria orbital.

El Ministerio de Defensa confirmó que estudia esta posibilidad, aunque aclaró que el proyecto se encuentra todavía en una fase temprana de evaluación.

Una alternativa a los puertos espaciales

El principal atractivo del airlaunch es la flexibilidad. Un avión puede despegar desde una base existente y trasladarse hasta una zona previamente definida para liberar el lanzador, reduciendo la dependencia de un puerto espacial fijo.

Para Alemania, esto resulta especialmente relevante porque construir una infraestructura de lanzamiento convencional en su territorio presenta importantes dificultades relacionadas con la seguridad y la gestión del espacio aéreo. Los estudios realizados previamente por el Centro Aeroespacial Alemán (DLR) analizaron, entre otras posibilidades, el aeropuerto de Rostock-Laage, en el norte del país, como potencial emplazamiento para este tipo de operaciones.

Los análisis concluyeron que el impacto sobre el tráfico aéreo civil podría mantenerse bajo control mediante una planificación adecuada. También identificaron como especialmente interesante el lanzamiento de pequeños satélites hacia órbitas polares desde la zona del mar del Norte.

La elección de una trayectoria polar tiene además una ventaja geográfica: permite sobrevolar distintas latitudes de la Tierra y es habitual en misiones de observación y reconocimiento.

El antecedente de Virgin Orbit

El concepto ya fue probado comercialmente por Virgin Orbit, aunque la compañía dejó de operar en 2023.

Su sistema utilizaba un Boeing 747-400 modificado, denominado Cosmic Girl, que transportaba bajo el ala un cohete LauncherOne de dos etapas. El vehículo era liberado desde aproximadamente 10.000 metros de altitud y encendía sus motores después de iniciar una breve caída libre. El sistema podía transportar cargas de hasta unos 500 kilogramos a órbita baja (LEO).

Virgin Orbit realizó seis misiones con LauncherOne, de las cuales cuatro fueron exitosas. El antecedente demuestra que la arquitectura es técnicamente posible, pero también deja claro que desarrollar un sistema de este tipo requiere resolver problemas de integración entre la aeronave, el lanzador, las operaciones aéreas y la trayectoria orbital.

Para Alemania existe ahora un problema adicional: el avión y el cohete utilizados por Virgin Orbit ya no están disponibles, por lo que cualquier programa de la Bundeswehr debería encontrar una nueva combinación de aeronave y lanzador.

La rapidez como objetivo militar

La motivación alemana no es únicamente comercial. La Bundeswehr busca desarrollar capacidades que le permitan reponer o desplegar satélites en plazos mucho más cortos ante una crisis, una falla o la pérdida de alguno de sus activos espaciales.

En este contexto, disponer de una plataforma que pueda operar desde una base aérea ofrece una ventaja frente a depender de calendarios de lanzamiento que pueden estar comprometidos durante meses o incluso años.

La cuestión adquiere relevancia mientras Alemania avanza en el desarrollo de nuevas capacidades espaciales militares y Europa intenta ampliar su autonomía de acceso al espacio. La propia Unión Europea reconoce la existencia de una brecha creciente en los servicios de lanzamiento y la necesidad de aumentar la oferta europea y reducir los costos de acceso orbital.

La European Launcher Challenge de la ESA constituye otra respuesta a ese problema: la iniciativa busca incorporar nuevos proveedores europeos de lanzadores y ampliar la cantidad de servicios disponibles.

Qué puede significar para América Latina

El caso alemán también muestra una tendencia relevante para América Latina: la capacidad de lanzar rápidamente pequeños satélites empieza a ser considerada un componente estratégico, además de una cuestión industrial.

Para países de la región que desarrollan satélites de observación terrestre, comunicaciones o aplicaciones científicas, contar con alternativas de lanzamiento más flexibles podría reducir la dependencia de calendarios de grandes cohetes y facilitar el reemplazo de unidades ante fallas.

Sin embargo, el airlaunch no elimina los desafíos del acceso al espacio. Requiere un lanzador específico, una aeronave capaz de transportarlo, infraestructura de integración y mantenimiento y una compleja coordinación con las autoridades aeronáuticas.

Por ahora, Alemania no tiene un sistema operativo ni un calendario definido para ponerlo en servicio. Pero la decisión de estudiar nuevamente esta arquitectura refleja un problema más amplio: a medida que crecen las constelaciones y aumenta el valor estratégico de los satélites, tener un vehículo disponible no alcanza; también importa poder colocarlo en órbita cuando realmente se lo necesita.