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Actualidad de la Política Espacial en Rusia

El titular de ROSCOMOS, Dimitry Rogozin, tuvo reuniones a principios de 2019 con el Presidente Putin y el Primer Ministro Medvedev donde se trató el avance de los nuevos cohetes y la importancia de una mayor presencia comercial de Rusia en el mercado.

Tan solo unos años atrás, luego del cierre del Programa de Transbordadores Espaciales STS en los Estados Unidos, Rusia imponía su tecnología en el sector espacial en tres líneas destacadas. Para transportar personas a la Estación Espacial Internacional (ISS), el vehículo ruso Soyuz (con cápsula tripulada Soyuz) era la única alternativa y los astronautas de NASA, ESA, CSA y JAXA debían viajar hasta Baikonur para ser lanzados a su destino. El cohete Atlas-V de United Launch Alliance (ULA), principal vehículo para el acceso al Espacio de las misiones de seguridad nacional de los Estados Unidos, utilizaba los motores rusos RD-180. El cohete pesado Proton era la principal alternativa comercial para el lanzamiento de satélites geoestacionarios, principalmente destinados a comunicaciones.

Este estado de las cosas despertó duros cuestionamientos internos en los Estados Unidos que comenzó a impulsar diversas iniciativas para revertirlo. Todos los astronautas lanzados al Espacio en 2018 lo hicieron en cohetes rusos Soyuz, Atlas-V está operativo con motores RD-180 y el Proton sigue siendo una alternativa para el lanzamiento de cargas útiles pesadas, pero es irreversible que este panorama cambie en los próximos años.

New Glen de Blue Origin, Vulcan de ULA y OmegA de Northrop Grumman, vehículos pesados aptos para misiones de seguridad nacional en los Estados Unidos, se encuentran en un estado avanzado de desarrollo, incluso en algún caso con contratos comerciales firmados. Falta muy poco para que la embarazosa dependencia de tecnología de cohetes rusa en los Estados Unidos sea dejada atrás. Tanto Blue Origin como ULA y Northrop Grumman son compañías privadas, pero por si es necesario aclarar a algún desprevenido, es el Estado Norteamericano el que financia estos desarrollos. Además, SpaceX le está disputando la exclusividad a ULA en lanzamientos militares y de inteligencia.

Astronauta de NASA, cohete de ROSCOSMOS

Boeing y SpaceX desarrollaron, financiado por la NASA, las cápsulas tripuladas Starliner y Crew Dragon, respectivamente, para volver a transportar astronautas al Espacio desde el suelo norteamericano. Starliner utilizará el vehículo Atlas-5 de ULA, empresa integrada por Lockheed Martin y la propia Boeing, y Crew Dragon el Falcon-9 de SpaceX. Los primeros astronautas designados ya fueron oficialmente presentados por la NASA y los primeros vuelos tripulados de prueba están programados para 2019. La NASA está a un paso de poder ahorrar el costo de los pasajes a Kazajistán de sus tripulaciones.

En el año 2018 se llevaron adelante 114 lanzamientos, superando ampliamente la cantidad de los años anteriores, con la particularidad de haber sido China, por primera vez, la nación con mayor cantidad de lanzamientos. De los 31 lanzamientos realizados por los Estados Unidos, 21 correspondieron a SpaceX. 20 de los lanzamientos de la empresa liderada por Elon Musk fueron con Falcon-9 y el restante con Falcon Heavy en su debut. El cohete Proton despegó en tan solo dos ocasiones. En lo que respecta a comunicaciones, de los 50 satélites lanzados durante el 2018, 33 entraron en órbita impulsados por el Falcon-9 de SpaceX. Solo 4 satélites de comunicaciones despegaron de suelo ruso y lo hicieron con Soyuz. Rusia tenía una ventaja comercial notable en el sector, pero fue aplastada en pocos años por la empresa del físico sudafricano.

Nueva política espacial en Rusia

En las primeras semanas de 2019 el titular de la agencia espacial rusa ROSCOSMOS, Dmitry Rogozin, tuvo reuniones con Dimitry Medvedev, Primer Ministro de Rusia (y ex Presidente de la Federación Rusa) y Vladimir Putin, actual Presidente de la Federación Rusa.

Putin y Rogozin

Según medios internacionales, la reunión con Putin, celebrada el 4 de febrero, estuvo orientada a analizar el avance de los nuevos proyectos en curso para acceso al Espacio: Soyuz-5, Angara-A5 y el cohete súper pesado “Yenisei”, que estaría basado en una integración de Angara-A5 con Soyuz-5, y permitiría a Rusia desarrollar misiones tripuladas en la Luna de cara a la futura colonización de Marte.

El desarrollo de los nuevos vehículos para acceder al Espacio es una prioridad en la agenda de Putin, quien sigue de cerca los avances y establece los lineamientos principales periódicamente. Putin, además, viene insistiendo en que Rusia debe ampliar su capacidad de comercializar servicios, principalmente de observación de la Tierra, para poder sostener sus inversiones.

Rogozin en reunión con Medvedev

En la reunión con Medvedev, donde también participaron otros funcionarios del sector, se trató más enfáticamente el posicionamiento de Rusia en el plano comercial de la actividad espacial. “Esta es una afirmación franca y directa: debemos dejar de proyectar planes futuros, dejar de hablar sobre dónde aterrizarán nuestras misiones en 2030, trabajar, hablar menos y hacer más”, dijo Medvedev. “Necesitamos ser más activos en comercializar nuestra industria espacial y aumentar la cuota de mercado internacional de lanzamientos comerciales de Rusia” sentenció con contundencia Medvedev.

“Nuestra industria espacial podría ser un éxito comercial, pero Rusia está muy lejos de eso en la actualidad”, dijo el primer ministro. “No debemos olvidar que el vuelo espacial es un gran mercado donde existe una competencia real, por lo que debemos trabajar seriamente para permanecer en el mercado. Nuestra industria de cohetes y espacio puede, y debe, convertirse en un éxito comercial en las condiciones actuales. Por el momento estamos lejos de eso”, señaló el Primer Ministro.

“También debemos contemplar un aterrizaje lunar y la exploración del Espacio Profundo, pero todos estos objetivos deben ser parte de una estrategia global, no solo del populismo y las proyecciones grandiosas”, dijo el Primer Ministro. “La industria espacial actual es bastante exitosa comercialmente en el mundo, y debemos abordar los temas de exploración espacial y proporcionar todos los servicios espaciales con un cierto grado de practicidad”, agregó Medvedev.

La creación de GK Launch como operador de lanzamientos con Soyuz-2, empresas privadas como Sputnix y la venta de servicios de observación de la Tierra por RKS son algunas de las iniciativas que Rusia está impulsando para posicionarse en el plano comercial de la actividad espacial.

En Argentina, una delegación rusa visitó el país luego de una reunión entre Putin y Macri donde el primero declaró que se estaba estudiando el uso de motores cohete rusos en el proyecto de acceso al Espacio Argentino Tronador II. Sin embargo, por los recortes presupuestarios que padeció este y otros proyectos espaciales argentinos, esta propuesta tendría escasas probabilidades de prosperar.

La utilización del sistema de navegación y posicionamiento satelital ruso Glonass y los servicios de comunicaciones sobre los satélites geoestacionarios de RSCC (Russian Satellite Communicationes Comany) son otras dos ramas de posible explotación para Rusia. Recientemente se autorizó a brindar servicios en Brasil al Express-AM8 de RSCC, lo que podría ser un indicio de una presencia más amplia del operador estatal, que cuenta actualmente con una flota de 12 satélites en servicio.

El potencial de Rusia en la actividad espacial es enorme y no solo por los notables logros del pasado soviético. Seguramente, en los próximos años, se observe una mayor presencia en el ámbito comercial de Rusia disputando mercados en todos los segmentos.

Fuentes: RSCC, ARS Technica, Space News

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